29 de septiembre de 2017

CARTA DE SAN JOSÉ, COSTA RICA

Declaración del Grupo de Trabajo CLACSO
Estudios críticos del desarrollo rural y de la Escuela Internacional de posgrado y campesina - Red de posgrados en estudios críticos del desarrollo rural
 Vengo de un lugar de donde una vez la piedra fue canción 
                                                                    Allí donde me abrieron las heridas me brota una flor
Guadalupe Urbina

A lo largo de la semana que va del 17 al 23 de septiembre, confluyeron en la ciudad de San José de Costa Rica dos procesos en suma importantes como parte del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO): la XVII reunión anual del Grupo de Trabajo Estudios Críticos del Desarrollo Rural y la III Escuela Internacional de Posgrado y Campesina “Configuración del capital y del poder en los territorios rurales de América Latina - extractivismo, agrohidronegocios y propuestas de resistencia e integración desde abajo” de la Red de Posgrados en Estudios Críticos del Desarrollo Rural.

Caminos paralelos y hermanados que nos convocaron a intentar ver de manera crítica los procesos que hacen del nuestro un continente convulso, abigarrado y complejo, y a la par buscamos explorar las propuestas de resistencias y alternativas que desde los sujetos y actores rurales, es decir desde nuestra Latinoamérica profunda, se construye.

Critica y alternativa que en esencia debe ser resultado del diálogo con actores sociales mientras compartimos con otros investigadores enfoques y perspectivas y por ello acudimos al llamado un variopinto grupo de representantes indígenas y campesinos, mujeres rurales y de movimientos sociales; responsables de políticas públicas; activistas de organizaciones de la sociedad civil; investigadoras e investigadores provenientes de México, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Cuba, Colombia, Ecuador, Chile, Brasil y Argentina.

A lo largo de estos días los objetos, mapas, letras y palabras que los distintos participantes han vertido, nos han reflejado en la complejidad, diversidad y profunda riqueza de las sociedades rurales en el territorio latinoamericano; pero estas mismas sociedades también se nos muestran desgarradas y defensivas, resultado del proceso continuo de un neoliberalismo que, pese al intento de los llamados gobiernos progresistas, ha recorrido tres décadas hasta afianzarse; de gobiernos “democráticos” que se ciñen a las reglas de mercado y de gobiernos golpistas que no solo nos regresan 40 años, sino que muestran el verdadero rostro del capitalismo mundial; de guerras soterradas que han hecho de la paz un camino sinuoso al que aún no podemos llegar.

Un panorama que nos muestra problemas económicos, crisis políticas y descomposición social que han deteriorado las condiciones y la calidad de vida, acentuado la exclusión sociopolítica y la falta de diálogo, incrementado la violencia y el menoscabo a los derechos humanos, agravado el despojo a las comunidades, el flujo migratorio y la inequidad de género. Y todo esto se manifiesta de maneras concretas:

El mundo rural se ha visto especialmente afectado pues ahí se encuentran los grandes reservorios de biodiversidad, pero también porque esos son ahora las últimas fronteras de tierras que pueden ser convertidas para el cultivo industrial y quizás el extractivismo en tiempos del neoliberalismo sea la forma más rapaz de inserción del capitalismo en el mundo rural.

Biodiversidad que en la voz de campesinos, afrodescendientes y pueblos originarios se vuelve el agua, la tierra, el aire y la producción para su vida, es decir se vuelven territorio. El extractivismo ha devenido en un modelo de desarrollo para muchos países de nuestra América que se manifiesta en la conversión de gigantes extensiones de selvas, bosques y montañas en zonas de producción bajo la figura de monocultivo. En el paso de un par de décadas millones de hectáreas atestiguan la conversión de producción de soya en Brasil y Argentina; de piña, caña, palma africana en el grueso de los países centroamericanos como Costa Rica, Honduras, Guatemala.

Pero no solo modifica la producción, sino que la subvierte totalmente tal como pasa en la extracción minera. Ejemplo dramático que conlleva la apropiación y trasformación de los territorios de pueblos originarios, indios y campesinos, en escenarios marcianos con cráteres gigantescos, que además demandan cantidades gigantescas de agua, tierra y personas. Y en la búsqueda de energía para alimentar la producción y el modo de vida que subyace a esta, en distintitos puntos de la geografía encontramos hoy cientos de aerogeneradores que se apoderan del viento en regiones como el Istmo de Tehuantepec en México; y así como se apropian del aire, lo hacen también del agua poniendo presas y represas hidroeléctricas.

Explotación de la naturaleza y el hombre, es decir del territorio, que significa un atentado permanente a los territorios, pero especialmente a la vida. Ante este panorama, la palabra nuestra declara que:

RECHAZAMOS
Las diversas manifestaciones de despojo, acumulación, desplazamiento, violencia, criminalización, asesinato, exclusión y violaciones a los derechos humanos, territoriales y ambientales que continúan dándose en los territorios rurales latinoamericanos, que trasgreden y pisotean los derechos de los pueblos originarios, indígenas, tradicionales, campesinos, afrodescendientes, pescadoras y pescadores artesanales, que atentan con más fuerza contra las libertades, derechos y la vida de las mujeres y jóvenes del continente. Así como a las élites económicas locales rentistas e intermediarias al servicio de las corporaciones transnacionales.

DENUNCIAMOS
La complicidad de los Estados Nacionales al servicio de las corporaciones transnacionales que solapan y promueven la expansión del capital agroindustrial, en desmedro de la naturaleza, de la pluralidad de formas de existir y de nuestro patrimonio natural y cultural.

CONVOCAMOS
A los pueblos del continente y del mundo a luchar y articular todos nuestros esfuerzos en el combate contra los Estados capitalistas y patriarcales, las corporaciones, las élites rentistas locales y demás instancias que promueven el despojo, la expropiación, la criminalización, con consecuencias nefastas para toda la humanidad, especialmente:

• La consolidación y expansión del capitalismo rural, con la consecuente apropiación de los territorios de comunidades originarias, indígenas, tradicionales, campesinas, afrodescendientes, pescadoras artesanales en nuestros países;

• Las actividades extractivas, minería a cielo abierto, megaturismo corporativo, proyectos hidroenergéticos, explotaciones forestales;

• La expansión de la frontera agraria en la producción de monocultivos;

• La utilización de semillas transgénicas, agroquímicos y hormonas de rápido crecimiento en animales;

• La monopolización de toda la cadena productiva por parte de las corporaciones multinacionales;

• La malnutrición motivada por las grandes cadenas de comida rápida como Mc Donalds, KFC, Burger King, etc. y los alimentos ultraprocesados;

• La presión de organismos internacionales que fracturan el tejido social, destruyen las economías campesinas, y socaban las formas culturales y de relacionamiento social;

• La dependencia a los mercados internacionales y a las bolsas de valores que generan especulación financiera global;

• Las distintas formas de violencia que padecen día a día las mujeres;

• La cooptación y el clientelismo que han promovido los gobiernos de turno con el fin de dividir a las organizaciones sociales;

• El hostigamiento, persecución, criminalización sistemática y desaparición de líderes y lideresas sociales que reivindican las luchas comunales en sus territorios, lo que provoca desmovilización organizativa de los movimientos sociales.

Al mismo tiempo nos sumamos a la lucha por la vida que llevan adelante los pueblos originarios, indígenas, tradicionales, campesinos, afrodescendientes, pescadores artesanales, hombres y mujeres de todo el continente en la construcción de agriculturas alternativas y agroecológicas que promueven la producción de alimentos sanos y culturalmente apropiados para sus familias y para los consumidores de las ciudades como alternativa concreta y eficiente para enfrentar los crecientes efectos del cambio climático provocados por el modelo industrial de producción económica en el campo y la ciudad.

Igualmente decimos que acompañamos y nos comprometemos con cada uno de los procesos de resistencia impulsados en todo el continente por organizaciones campesinas, indígenas, de mujeres, jóvenes y más, especialmente de las mujeres, cuya voz interpela y mantiene viva las luchas históricas por el territorio, la vida y la defensa de las semillas, el agua y la tierra.

De manera especial apoyamos la lucha de las organizaciones de la hermana nación de Costa Rica, cuya grave y creciente problemática ha sido largamente invisibilizada bajo el discurso de la paz y la prosperidad del discurso de la “Pura Vida”.

A su vez, respaldamos la continuidad del proceso revolucionario en Cuba y su generosa producción agroecológica en el campo y en las ciudades.
En este sentido

¡EXIGIMOS!

• Un alto a la criminalización, represión, asesinatos de los pueblos originarios, indígenas, tradicionales, campesinos, afrodescendientes, pescadoras y pescadores artesanales;

• Inmediato encarcelamiento y condenación de los responsables por asesinatos de integrantes de los pueblos originarios, indígenas, tradicionales, campesinos, afrodescendientes, pescadoras y pescadores artesanales;

• Destitución de Michel Temer de la Presidencia de Brasil y su inmediata prisión y condena por jefe de cuadrilla de corrupción, juntamente con su cúpula ministerial, diputados y senadores que mancomunados con corporaciones del agrohidronegocio asaltan al pueblo brasileño. Con el pueblo de Brasil gritamos “¡Fuera Temer”!;

• Aparición con vida y justicia para los 43 estudiantes rurales de Ayotzinapa y los miles de desaparecidos en toda Latinoamérica. Con el pueblo de México exigimos: ¡Porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!;

• La libertad inmediata de los 1,025 presos políticos, que pese a estar amnistiados, aún continúan en las cárceles colombianas, en detrimento de los acuerdos de paz;

• La aparición con vida de Santiago Maldonado y el cese de hostilidades contra la Comunidad Mapuche;

• La no explotación al parque nacional Yasuni ITT y justicia para el pueblo Shuar Arut;

• Eliminación de todas las leyes, planes y normas impeditivas del intercambio de semillas nativas o criollas y las prácticas tradicionales de crianza de animales;

• La eliminación del bloqueo geopolítico impuesto por Estados Unidos a Cuba y inmediata devolución de la base naval de Guantánamo restituyendo la soberanía territorial por parte del pueblo cubano;

• Justicia frente a las sistemáticas atrocidades sufridas contra dirigentes sociales en Colombia, Honduras, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Brasil, Argentina, etc. Especialmente a la compañera Bertha Cáceres, José Ángel Flores, José Alfredo Rodríguez y Flavio Gabriel Pacífico dos Santos, entre otros tantos otros.

Finalmente nos solidarizamos con los hermanos mexicanos afectados por el terremoto, así como con todas las poblaciones del Caribe y Norteamérica azotadas recientemente por los huracanes y tormentas tropicales.

San José de Costa Rica, septiembre de 2017


Grupo de Trabajo CLACSO
Estudios críticos del desarrollo rural
Escuela Internacional de posgrado y campesina
- Red de posgrados en estudios críticos del desarrollo rural 

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