6 de agosto de 2010

Una buena noticia para nuestras luchas

Mario Sosa
En Albedrio, 23 de febrero de 2008

Indudablemente, el triunfo del Referendo a favor de la enmienda constitucional en la República Bolivariana de Venezuela que concreta la posibilidad de reelección para alcaldes, gobernadores y presidente, contribuye a consolidar en el mediano plazo el proceso de la Revolución Bolivariana, así como un contexto latinoamericano favorable para los procesos de cambio que, con distintos matices, se han estado produciendo en Nuestra América.

El proceso venezolano ha sido uno de los principales factores que ha impulsado una correlación de fuerzas favorable para el desarrollo de procesos nacionales y regionales de distinto orden, tanto desde algunos Estados como en el ámbito de las luchas sociales. En ese sentido, el triunfo del SÍ adquiere –como lo asumíamos- una connotación no solamente local sino regional y hasta mundial. Contribuye a generar modificaciones en la geopolítica global que se expresa en hechos significativos como el incremento de la denuncia y la política antiimperialista, la diminución de la influencia del imperio estadounidense en la región –no así en nuestro país-- y las recientes maniobras militares conjuntas de Venezuela y Cuba con la armada rusa.

El peligro para el proceso revolucionario venezolano, no obstante, sigue siendo la política imperialista de Estados Unidos que en alianza con la burguesía local y regional, ha estado impulsando planes de distinta naturaleza, para derrocar al gobierno de Hugo Chávez y derrotar el proceso este líder bolivariano encabeza. No es de dudar que este es el principal objetivo de la política estadounidense en el que considera su patio trasero o zona de influencia natural, inmediata y estratégica, para mantenerse como el imperio más poderoso del planeta. Un objetivo que, como señala Atilio Borón [1],puede conllevar la búsqueda del asesinato de Hugo Chávez, siendo que el mismo presidente de Estados Unidos está facultado por la ley imperialista que sustenta al Estado norteamericano para mandar la activación de medidas inclusive terroristas, como el asesinato de un presidente extranjero. En esta empresa, las fuerzas revolucionarias no deben descuidarse de otros Estados imperiales o serviles, bloques de poder regional y organismos de distinta naturaleza que, desde América o Europa, se han prestado y se prestarían a participar en los planes conspirativos contra el proceso de soberanía y revolución que se experimenta en ese hermano país.

El triunfo del Referendo, entonces, constituye un avance para el proceso revolucionario latinoamericanista, pero está en peligro constante. Es por ello que, además de avanzar en tareas revolucionarias que nos corresponde librar en nuestros propios países, es necesario mantener una campaña de solidaridad con la Revolución Bolivariana, que disminuya la influencia del terrorismo mediático que predomina en nuestros contextos y que está orquestada desde los hilos del imperio estadounidense por toda América Latina y que aminore el poder de las oligarquías y burguesías locales y la influencia de Estados Unidos en nuestra región.

En ese marco, el triunfo del Referendo no debe ser interpretado mecánicamente y a conveniencia de programas, estrategias y organismos que auto ubicándose en la izquierda, desarrollan una política conservadora, nada revolucionaria. Ya hemos escuchado voces diciendo que le va tocando el turno de ascender al poder a la izquierda guatemalteca; que el contexto regional favorable a la izquierda hará –por arte de magia-- que el contexto nacional también lo sea; que ya ganó Nicaragua, ganará El Salvador y que Guatemala le seguirá, cual consigna idealista que en nada se relaciona con el estado actual de nuestra izquierda y el carácter del régimen político construido en nuestro país.

Para avanzar en la dirección correcta hace falta caminar un largo trecho, lo cual pasa por revisar precisamente el programa, la estrategia y el instrumento político como concreción de la unidad popular a construir, aspectos sobre los cuales seguiremos aportando para el debate necesario.

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